Desde el 2005 Fundación Ciencia,
Comunicación y Arte es un espacio para escuchar, hacer y contener. Aquí,
una de las tareas de las que más disfrutan y que impacta positivamente
en las escuelas de nuestra zona: nutrir afectivamente y contener a los
niños que asisten a nuestras escuelas públicas.
Ciencia, Comunicación y
Arte nació como un espacio dispuesto a escuchar y a escuchar-nos con la
técnica de talleres y jornadas abiertas para todos aquellos jóvenes y
adultos osados y dispuestos a continuar un proyecto personal abriéndose a
lo social. Y efectivamente, como todo lo personal adquiere verdadero
sentido si mira su realidad, se presentaron varios desafíos para llevar a
la acción.
Sin embargo, y tal vez por
aquello de que es preciso, siempre, comenzar por la educación, surgió
con mayor fuerza la problemática de las escuelas públicas de nuestra
zona, donde las docentes encontraban un gran vacío en materia de
contención. En esta apreciación rescatamos una frase que tiene que ver
con la filosofía del grupo y que claramente expresa Mary Aznar: “Creemos
en la educatividad como la gran herramienta del ambiente para modificar
conductas, actitudes, formas y estilos de vida”.
EN LAS ESCUELAS
“Nos dimos cuenta de que muchos de los problemas en las escuelas
venían de lo que hemos llamado la desnutrición emocional”, explica
Silvia Spaccesi, una de las fundadoras de la propuesta. “Los problemas
de aprendizaje que muchas escuelas tienen, responden a mucha soledad, a
cierto abandono, incluso con derechos vulnerados, en cuanto a maltrato y
los docentes, aún con la mejor voluntad, se encuentran sobrepasados.
Aparece como necesidad la contención, de despertar en la criatura la
respuesta porque alguien se interesa en él”.
Con estas inquietudes es que Ciencia, Comunicación y Arte se
planteó como propio en el marco de Aprender a Escuchar-nos, el proyecto
de Aulas sin violencia y dio comienzo este apoyo a las escuelas
primarias de la zona Norte. Por la ausencia de gabinetes
psicopedagógicos, estas escuelas reclamaban fuertemente el tratamiento y
la atención de niños y padres que, transitando circunstancias difíciles
de vida, manifestaban necesidades de comunicación. Así se inició una
relación sólida en la comunidad educativa en donde padres, alumnos y
docentes, respaldados por este grupo de personas dispuestas a colaborar,
pusieron en marcha este espacio que hoy puede mostrar resultados
excelentes.
LA IMPORTANCIA DE LA PREVENCIÓN
La idea de la Provincia de que el gabinete solo esté en las
escuelas secundarias viene de una idea que no pone su foco en la
prevención. Los problemas de conducta y aprendizaje se desarrollan mucho
antes de la edad escolar de los que asisten al Nivel Medios, y es por
esto que la Fundación trabaja con chicos desde los 5 años.
La escuela es uno de los
ámbitos donde primero se ven los problemas de los chicos. Y como explica
Carolina Buteler (*), en su trabajo de tesis, existe en la actualidad
una redefinición de los vínculos entre escuela y familia. Es por eso que
los gabinetes deberían actuar como mediadores para reconstituir esa
relación ya que el niño se encuentra entre ambas instituciones,
fundamentales para su crecimiento.
“Estamos trabajando en el antes porque todos trabajan sobre el
problema. Se trabaja la violencia judicializada, los jueces deciden qué
pasa con ese niño. Lo que tratamos de hacer es prevenir el hecho para
que no llegue nunca a ser judicializado porque consideramos que la
educación es la herramienta más útil o la única, educación entendida con
todo lo que implica, no sólo trasmitir contenidos, sino contener,
llevar al otro al desarrollo de sus aptitudes dentro de lo más positivo
que pueda tener cada persona” explican Mary Aznar y Silvia Spaccesi. Y
se explayan: “La escuela detecta los problemas y es el momento de
prevenir, porque cuando pasó el tiempo no es lo mismo en edades
avanzadas. Lo ideal es entre los 5 y 6 años. Tenemos fe en la educación
tomada como acto no sólo de trasmisión, sino sacando desde adentro lo
mejor que la gente tiene. Todo depende del ambiente en que nos
desarrollemos”.
Ante esta situación y más allá del apoyo que esta institución
viene brindando desinteresadamente, las involucradas en el proyecto
proponen la implementación de gabinetes itinerantes que podrían abordar
la realidad que a diario se presenta. Y la autoridad para sostener esta
propuesta se las da la experiencia de convivir con las problemáticas.
Claramente, la responsabilidad le cabe a la Provincia a través
del Ministerio de Educación. Más de una inspectora podría afirmar esta
premisa, ya que han sido testigos junto a las docentes de estas
escuelas, de la experiencia llevada a cabo por este grupo.
Sería importante que el gobierno recientemente elegido
contemplara esta situación y se disponga a atenderla, ya que la
educación es uno de los grandes temas que nuestra sociedad debate y su
planteo desde lo público o privado pone en evidencia el perfil
ideológico de los funcionarios electos. Que sólo con medidas concretas
expresan sus convicciones y su modo de pensar la educación. Al respecto,
quedó dando vueltas la frase de una de estas mujeres comprometidas que
expresó con claridad: “Los funcionarios – al menos los responsables del
Ministerio de Educación - deberían mandar a sus hijos a las escuelas
públicas”. Esto sería todo un gesto de confianza, ya que no alcanza con
la construcción de edificios destinados a escuelas, sino que se plantea
imprescindible hacer posible y facilitar la labor de las docentes en el
aula. Al menos en Brasil, la medida ha comenzado a ser implementada en
varios estados y ha servido para el mejoramiento del área. A esto,
Spacessi agrega: “El presupuesto educativo de este país sólo tuvo el 7 %
recomendado por la UNESCO durante la presidencia de Illia. En este
momento está en el 6 %, con lo cual yo creo que presupuesto no falta.
Pero no se invierte en recursos humanos”.
(*) Carolina Buteler es una
de las tantas profesionales que se entusiasmaron con el Proyecto y que
decidió realizar su tesis a partir de esta experiencia.